martes, 15 de marzo de 2011

EL DEBATE NUCLEAR

"No es tiempo de hacer debates", estamos escuchando estos días; y es cierto, porque una de las dos partes no está presente para contestar. Está concentrada en solucionar sus problemas, y en acompañarnos durante el tiempo de espera, como es su deber.

Pero la mentalidad humana no entiende de tiempos. No podemos parar nuestro pensamiento mientras que se resuelve esta crisis. No podemos impedir que nos surjan ideas ni que lleguemos a unas conclusiones con los datos, las imágenes ni los relatos que recibimos.

El primer pensamiento que me llega sobre esto es que las energías renovables no ponen en peligro un modo de vida. No empeoran una tragedia ni condenan un territorio y unas vidas por décadas.
Un molino de viento puede caerse, como puede hacerlo cualquier edificio de viviendas. Una estación hidrológica puede desmoronarse, como puede hacer cualquier presa, pero no va a suponer un peligro por sí mismo.

Aunque ahora mismo estamos en estado de shock, el debate resurgirá muy pronto. De hecho, la parte ecologista ya ha empezado a manifestarse. Pero la triste realidad es que el debate energía nuclear VS renovables no existe como tal, porque la Humanidad no está en condiciones de optar exclusivamente por las energías renovables, así que no tenemos la libertad de tomar esa opción al terminar la conversación.

La cuestión del "debate" nos aleja de un concepto asumido por todos pero que pocas veces se toma en consideración: que las energías renovables son el sistema definitivo para nuestra subsistencia. Es un sistema que no se gasta, que no se lleva a cabo a costa de consumir el medio natural, y que no repercute negativamente en nuestra salud.  Es el sistema al que aspiramos como civilización porque viviremos mejor con él.

Por contra, la energía nuclear es únicamente parte del camino que nos lleva a esa meta. Es un sistema mucho más eficiente que los combustibles fósiles, porque con un gasto menor conseguimos una cantidad de energía mucho mayor. Y es un sistema que puede contaminar y hacer mucho más daño, pero tenemos la habilidad de contener los residuos, al contrario que el humo de los combustibles fósiles.
Pero sigue habiendo un precio, que en este caso es un riesgo que en las estadísticas es asumible, pero en el mundo real siempre nos parecerá injusto e inaceptable, como siempre que nos encontramos con la muerte a lo largo de nuestra vida.

Así que la cuestión no es si apostamos por la energía nuclear o por las renovables, sino que no debemos olvidar cuál es nuestro objetivo. Que cuanto antes lleguemos a él antes dejaremos de preocuparnos por nuestros hermanos, antes dejaremos atrás la posibilidad de que desaparezca nuestro modo de vida, y antes dejaremos de arrepentirnos por nuestras elecciones del pasado.

Akira Kurosawa - El Fujiyama en Rojo (1990)
Durante décadas hemos temido el uso de la energía nuclear en la guerra. Cada vez más estamos aprendiendo que el uso apropiado también puede traer consecuencias fatales.


No hay comentarios:

Publicar un comentario